Agnes de Iowa
"...Por las noches Agnes y Joe hacían yoga mirando un programa de televisión. Era parte de su esfuerzo para no parecerse a sus padres, aunque sabían que el matrimonio implica ese peligro. El desencanto funcional, el hábito blando de la convivencia, habían puesto arruguitas junto a los labios de Agnes, como comillas que indicaran que todo lo que decía ya lo había dicho antes.
A veces Madeline, la vieja gata gorda y mimada, de pelaje atigrado, que aprovechaba la ventaja de vivir con un matrimonio sin hijos en los años en que debieron tenerlos, venía a echarse junto a ellos, entre los dos. Estaba acostumbrada a sentarse sobre sus rodillas, al afecto y las caricias, aunque a veces desaparecía y pasaban días sin verla.
Luego la encontraban en el patio, sucia y extenuada, devorando un ratón o comiendo nieve vieja."
A veces Madeline, la vieja gata gorda y mimada, de pelaje atigrado, que aprovechaba la ventaja de vivir con un matrimonio sin hijos en los años en que debieron tenerlos, venía a echarse junto a ellos, entre los dos. Estaba acostumbrada a sentarse sobre sus rodillas, al afecto y las caricias, aunque a veces desaparecía y pasaban días sin verla.
Luego la encontraban en el patio, sucia y extenuada, devorando un ratón o comiendo nieve vieja."
Estos párrafos son de "Agnes de Iowa" precioso relato de la escritora Lorrie Moore.
Vamos a enfrentar con ella la soledad en la ciudad, la precariedad de vida social. Con ironía. Con humor. Desde la lógica norteamericana que ayuda a disimular aquello que está de más. O que no está.
Dónde: en el Centro Cultural de la Plaza Castelli, en el ciclo de lectura de literatura norteamericana.
Cuándo: Todos los martes del mes de abril.
Más información: http://www. ccplazacastelli.com/
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